El enojo transformado en ira

Cabe destacar que las cifras se han disparado; después de la crisis sanitaria, provocada por la pandemia. Nos hemos vuelto mas susceptibles al estrés, que este trae consecuencias físicas y mentales, España es uno de los países que consume más ansiolíticos. Y como dijo un psiquiatra estos solo son muletas, para apoyarnos mientras seguimos unas pautas de terapia, si se requiere.

El enojo es una emoción adaptativa, esto quiere decir que se puede vivir y convivir con ella, porque cumple su función de alertarnos de un malestar, por el contrario la ira es desadaptativa porque, dependiendo de muchos factores, actuamos como personas primitivas ya no, como seres racionales y pacíficos, esto influye en el ambiente y a los otros.

Pero ¿qué hay detrás de la ira? falta de control de la situación, frustración por no conseguir un objetivo, miedo a reaperturas de viejas heridas. Baja o nula tolerancia a la diferencia de los otros individuos. Hoy se ha vuelto el pan de cada día ver en el transporte, en la calle o en una tienda, impulsividad, discusiones, peleas que llegan a los golpes, lo peor de esto es la indiferencia ante la pérdida del autocontrol.

Considero que hay que enojarse y resolver en el momento que es, con la persona que es, tener carácter fuerte no es malo y tampoco ser dócil lo es, si sabemos sacarle partido a positivo y en pro de valores y construcción de una sociedad coherente en palabras y actos.

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